No sé qué estudiar: 7 Consejos para elegir bien

“¿No sé que estudiar? ¿Estudio una carrera o un ciclo?” Si estas preguntas rondan tu cabeza y no logras decidirte, te dejamos una lista con 7 consejos que te ayudarán a elegir bien a qué estudios acceder.

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1. Tómate tu tiempo

Aproximadamente el 30 por ciento de los estudiantes abandonan sus estudios. Este alto número probablemente se reduciría si cada estudiante, en el momento de elegir, deja tiempo y recopila toda la información relevante. A menudo, la razón de los abandonos se debe a que las carreras, ciclos, etc., no resultan como uno pensaba: materias que no tienen nada que ver, aburridas, difíciles, entre otras muchas razones.

La solución es muy simple: los planes de estudio de cada carrera o ciclo están disponibles en la página web de todas las universidades, facultades y centros de formación profesional. En ellas se enumera las materias que se enseñan, e incluso la metodología del curso, el número de prácticas, la forma de evaluación, el tipo de trabajos que se mandará, etc.

2. Infórmate sobre todo

En las páginas web de universidades y FP, no solo se encuentran los planes de estudio, sino también toda la información relevante que puede influir en la elección del curso. ¿Qué tipo de título obtienes? ¿Tienes que pagar la matrícula? ¿Hay becas disponibles? Puedes incluso acudir a las jornadas informativas y de puertas abiertas, donde te resolverán todas tus dudas y responderán a cualquier pregunta que tengas. Estas jornadas son bastante interesantes ya que puedes conocer esta información de los mismo estudiantes, por lo que te harás una idea muy real de lo que conllevan dichos estudios.

3.Ten en cuenta tu personalidad

Existen varios enfoques para ayudarte a descubrir qué carrera o ciclo es el adecuado para ti. Es importante que lo que estudies te guste y te apasione, o al menos te despierte un cierto interés si quieres superar con éxito (y con más facilidad) esos estudios. Elegir algo que no te guste simplemente porque otros lo hagan o porque da más dinero, puede hacerte pasar por años bastante duros y pesados.

También debes analizar cuáles son tus fortalezas y tus debilidades: ¿Te gusta trabajar en equipo o prefieres trabajar en una oficina de forma individual? ¿Te gusta viajar mucho o prefieres la vida en tu ciudad? ¿Qué asignaturas escolares no llevaste bien? Por ejemplo, si las matemáticas o la física no se te daban bien en el colegio, no serás feliz estudiando carreras como ingeniería industrial o ingeniería mecánica .

4. No ignores por completo el aspecto financiero

Aunque lo más importante es que los estudios te apasionen, al elegir no debes ignorar por completo el aspecto financiero. Puede resultarte útil a la hora de elegir entre varias posibles opciones. Por ejemplo, si estás interesado en ingeniería mecánica, ingeniería civil y arquitectura, puede ser útil saber que los arquitectos ganan menos y se quedan en paro más rápidamente que los ingenieros civiles y que, a su vez, ganan menos que los ingenieros mecánicos.

5. Pide consejo, pero no dejes que decidan por ti

Los padres y familiares juegan un papel importante en la decisión de estudiar. Sin embargo, no deben tomar la decisión por ti. Existen muchos casos en los que ambos padres convencen al hijo sobre la carrera a estudiar, ya sea porque tiene más salidas, ofrece más dinero, es de mayor prestigio o porque es lo que han hecho otros familiares. Ten en cuenta sus consejos y opiniones sobre las distintas carreras profesionales, pero no te bases en ello a la hora de elegir. Estudiar algo que no te gusta puede hacerte perder años de estudios o arrepentirte más tarde.

6. Contacta con profesionales en activo

No es lo mismo estudiar que trabajar. Puedes buscar y hablar con personas que hayan estudiado el grado o ciclo que quieres estudiar. Ellos podrán contarte de primera mano sus experiencias en su día a día laboral, las tareas que hacen, las responsabilidades que su puesto conlleva, las dificultades que hayan tenido a la hora de encontrar trabajo, etc.

7. Carrera Universitaria o Ciclo de FP

Aunque tradicionalmente un ciclo de FP estaba considerado como algo inferior a una carrera universitaria, en los últimos años el prestigio de los ciclos de formación profesional ha crecido e incluso se ha demostrado que existe un porcentaje ligeramente superior de estudiantes de FP que consiguen un trabajo antes que los estudiantes universitarios. Esto puede deberse a que los ciclos tienen un carácter más práctico y las prácticas están más directamente relacionadas con el trabajo posterior a llevar a cabo.